EDUCACIÓN EMOCIONAL SHC

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESPIRAL DE APRENDIZAJE 

Recetando educación emocional inteligente, para nuevas  sociedades

Durante esta etapa han proliferado los estilos y estrategias cognitivas, debido a que se ha comprobado el importante papel de la multiinteligencia, pensamiento crítico y creativo, papel de la motivación en el aprendizaje, y en la salud. Pero lo que estamos descubriendo es que además un sistema en espiral, de nuevos modelos educativos, podría no sólo atajar grandes dilemas económicos, sino mejorar la emoción, el bienestar y el sistema inmunológico.

Así lo pudimos comprobar, el 14 de noviembre en Madrid en la gala de los premios del periódico Magisterio, iniciativas, que ponen en relieve la importancia en este tiempo de la enseñanza emocional y con acceso de todos, donde se premió la asignatura ‘Emocrea’ de Gobierno de Canarias que fomenta las emociones, y a los también Premio Princesa Asturias Khan Academy. Esto no fue sino el reflejo de la educación como modo de abordar retos y problemas actuales, y la importancia de las competencias sociales, emocionales y cada vez más inteligentes para ello.

Necesitamos un nuevo ciudadano, pero nuestros sistemas no responden a su formación, teniendo carencias, en recursos, inversión, y ello repercute directamente en la salud, ya que encontramos nuevas brechas ante nuevos escenarios, digitales, sanitarios con aumento de envejecimiento y cronicidad, emocionales, y de cambios sociales, con un modelo educativo, que no hace frente debidamente en todas sus esferas. Sino sigue actuando en silos con sus diferentes disciplinas, sin conectar.

Pero el beneficio social y psicológico que tendríamos si aplicaramos fórmulas educativas en programas inteligentes, sería tal que podríamos reducir la pobreza, las enfermedades y aprender a relacionarnos en una nueva era.

Beneficios sociales y psicológicos e inmunológicos.

Un modelo de aprendizaje emocional y saludable, ayudaría a las personas con menos educación a menudo tienen menos recursos (por ejemplo, apoyo social, sentido de control sobre la vida y alta autoestima) para amortiguar los efectos del estrés.

 La educación en la escuela y aprendizaje que tiene en cuenta los buenos hábitos en bucle y conectados, puede ser importantes para la salud, como la conciencia, la perseverancia, la sensación de control personal, la flexibilidad y la capacidad de negociación y la capacidad de formar relaciones y establecer redes sociales.

La mayor parte de problemas de salud SXXI están propagándose a nivel de epidemia, las enfermedades cardiovasculares, obesidad y la diabetes. están siendo causados por malos hábitos, estrés rutinario por el caos de las grandes ciudades.

Un aprendizaje que fomenta la emoción, el aprendizaje del buen uso digital, el buen hábitos y motivador.

Así pues según experiencias como que los médicos en Escocia ya recetan actividades al aire libre, y según los efectos del aprendizaje en estudios del Programa SHC, la implantación de modelos que estimulen las competencias básicas además de la afectiva y social, con elementos naturales, activos durante 90 minutos, al día, pueden reducir el stress, y mejoran el sistema inmunológico

Habilidades y aprendizaje en cadena

El aprendizaje inteligente se basa en el estudio hábito en sus tres fases (señal, comportamiento y repetición) y crea una nueva experiencia de aprendizaje: los tres pilares aprendizaje cooperativo, aprendizaje interactivo y aprendizaje ambiental.

La mente tiene numerosos canales de conexión. Los sentidos pueden facilitar estos canales y llevarlos a pasar de la mejor manera.

El aprendizaje inteligente usa esos canales y las emociones, junto con las experiencias sensoriales, para hacer un “human blockchain”de modo que todos los agentes sean educadores. Y todos usen no sólo un pupitre y una pantalla o un papel para educar, sino los sentidos, gusto (educación nutricional ), vista (retenemos un 80% más de información con la vista), olfato (contacto con la naturaleza y experiencias), tacto (aprendizajes en el medio y con distintas texturas), oído (las artes, los medios de comunicación, son vitales…para estimular).

Si estos sentidos se utilizan adecuadamente, pueden dirigir el aprendizaje en una dirección positiva y lograr unas competencias y desarrollo de la cognición y la autorrealización, así como a la realización de la auto esencia.

¿Por qué el motor de la educación inteligente debe ser emocional?

Porque puede prevenir hasta el 40% de los trastornos mentales, porque la salud está marcada también por la emoción, y porque el aprendizaje sin motivación, no produce hábitos. No se repetirá. Y para que haya un impacto grande en cadena, de buenos aprendizajes se necesita emocionar. Transformar, contruir con emoción, entornos con los 5 sentidos e implicación en retos SXXI

Los efectos adversos del estrés en el cerebro en desarrollo y en el comportamiento pueden afectar el rendimiento en la escuela y explicar los contratiempos en la educación. Por lo tanto, la correlación entre el bajo nivel educativo y la enfermedad que luego se observa entre los adultos puede tener tanto que ver con las semillas de enfermedades y discapacidades.

Los niños expuestos al estrés también pueden sentirse atraídos por comportamientos poco saludables, como fumar o comer poco saludablemente, durante la adolescencia, la edad en que los hábitos adultos a menudo se establecen por primera vez

SEL es parte de su enseñanza y el aprendizaje se puede dar a los estudiantes la oportunidad de construir la resiliencia para enfrentar los cambios. La enseñanza de emociones es una habilidad esencial para la salud mental positiva.

¿ Cómo una educación inteligente emocional puede sanar nuestras comunidades?

Es muy importante una educación que involucra a todos, y una buena educación puede hacer comunidades con nuevos ciudadanos:

  • Autoconcientes:identificación y reconocimiento de emociones; puede hacer que nuestro entorno sea más seguro y se reduzca el índice de criminalidad así como mejor clima
  • Autogestión:regular las emociones para manejar el estrés, controlar los impulsos y motivarse para perseverar en la superación de obstáculos aumentará la productividad y por tanto más empleo y mejores habilidades para desarrollarse.
  • Conciencia social:ser capaz de tomar la perspectiva y empatizar con los demás repercute en la cooperación y emprendimiento.
  • Habilidades de relación:establecer y mantener relaciones saludables esto ayudará a gestión en redes sociales y evitar acoso y stress.

Prevenir desde la educación emocional y competente,  producirá  sociedades  más sanas y que gestionan mejor sus conflictos pueden afectar positivamente no sólo a los niños, y familias, sino al tejido inteligente.

La mejor receta en salud  y para la economía, que además repercutirá si es una educación de calidad en: economía saludable en comercios, espacios verdes sostenibles, y productivos si se reduce el stress, desde las escuelas.

En definitiva, facilitar la aparición de nuevas visiones del mundo que aborden la sostenibilidad,  pasa por considerar que la educación es una receta para  muchos de los grandes cambios que se deben hacer, que debe contener: aprendizaje emocional, que fomentará además un buen uso digital, conexión usando todos los sentidos con el entorno, aprendizajes basados en retos , interconexión entre todas las partes para que en cadena se eduque en competencias…

La fórmula para la inteligencia emocional y social futura, a través del aprendizaje.

 

La decisión de la academia sueca al conceder a Banerjee, Duflo y Kremer el Nobel de Economía 2019 es muy significativa. El premio reconoce las aportaciones que han realizado estos economistas en el campo de la pobreza, y es novedoso porque huyen de grandes soluciones económicas tradicionales, para combatir la pobreza actuando sobre la educación y el rendimiento. Por tanto,  un nuevo modelo de educación, puede influir directamente no sólo sobre la economía, sino sobre el comportamiento, el bienestar infantil, la inteligencia y nuestra resolución ante nuevos retos de esta era.

Retos como el que plantea, que una quinta parte de los adolescentes menores de 18 años, padecerá  algún problema emocional o de conducta, que uno de cada siete presenta un trastorno mental y se avecinen nuevos trastornos derivados del mal uso tecnológico.  Según UNICEF en vista de los datos,  es imprescindible reducir la carga a la salud y la carga económica de los trastornos mentales, y se aconseja a los países y regiones, prestar mayor atención a nuevos modelos de aprendizaje y medidas preventivas.

Una larga lista de retos y conflictos,  hace que una fórmula: un modelo de aprendizaje conectado, por las personas, cooperativo, activo, esté siendo objeto de estudio de varios campos de investigación, incluida la psicología del desarrollo, la investigación educativa y metodologías innovadoras como en la que se basa el Programa SHC. Todas ellas,  han comenzado a ver la educación como fundamental y a analizar el concepto del “cerebro social”, o inteligencia social.

Estos conceptos tienen un alto valor para los estudios psicológicos de la enseñanza y el aprendizaje, e  implican saber cómo pensamos individual y colectivamente, puesto que el impacto de las actividades del aula se potencia cuando es cooperativo.

Dicho  aprendizaje cooperativo, conectado a su entorno, motiva, a los niños,  para que trabajen juntos y maximiza su aprendizaje.

Una educación que estimule la parte social pero haga crecer también las competencias básicas y la superación, ayudará a los niños a saber desarrollarse en el mundo que les espera,  que es social, cuidando mejor de los demás y de sí mismos, bien sea en familia, en comunidad escolar o en sus barrios y comunidades.

El aprendizaje debe ser la fórmula clave para estimular una inteligencia como generación más completa para mejorar los comportamientos infantiles, prevenir, mejorar la responsabilidad, la interacción, y desarrollarnos en un mundo global.

 

 

Aprendizaje cooperativo inteligente, fomenta las emociones.

 

La educación tradicional se basaba exclusivamente en el desarrollo de aprendizaje a nivel cognitivo; actualmente sabemos que en el desarrollo de nuestro alumnado, además de influir lo cognitivo, influye en modo decisivo,  lo emocional. La inteligencia emocional no es una capacidad fija, innata, es una cualidad que se puede aprender, desarrollar y enriquecer a lo largo de toda la vida. Por tanto es imperativo, desarrollar modelos educativos que respondan a las diversas inteligencias de nuestros niños.

Son muchas las investigaciones sobre inteligencia emocional que remarcan el desarrollo y mejora del bienestar, así como de las habilidades sociales así como las  diversas inteligencias (Gardner, 1983) y estudios que refuerzan un nuevo aprendizaje (Bisquerra, 2000; Diener, 2000; Eisenberg, Cumberland 1998, Smart Schools 3.0, 2017…)

Este aprendizaje del que hablamos, conectado inteligente y cooperativo, es un caldo de cultivo de las habilidades de aprendizaje social y emocional (SEL) en las escuelas podría promover el desarrollo positivo de los niños para que elegir formas de construir relaciones con los demás.

Existen materias que puede contribuir al desarrollo de la inteligencia emocional como es la Música o la  Educación Física, siendo esta una asignaturas vivenciales, que exigen la interacción entre alumnado, el uso de habilidades sociales, desarrollo de la autoestima del estudiante, trabajo en equipo a través del juego…Pero deben remodelarse nuevos aprendizajes o materias, que estimulen nuevas habilidades y emociones.

En esta línea debemos subrayar la tarea de muchos en esta línea: el próximo día 14 de noviembre los premios de la educación Magisterio, donde estará también la Fundación Smart Healthy Citizen, premiarán a Canarias por la asignatura de educación emocional “Emocrea”, que fomenta el compromiso con las emociones desde el aprendizaje cooperativo.

 Aprendizaje conectado y colaborativo para la sostenibilidad y salud

 

Además resulta esencial un aprendizaje nuevo que proponga situaciones de aprendizaje que cumplan con los ODS de la agenda de 2030 de Naciones Unidas.

La UNESCO en su último informe marca cómo los sistemas educativos tienen que responder introduciendo pedagogías que empoderen a los alumnos a incluir los principios de sostenibilidad. La nueva agenda mundial para el desarrollo sostenible 2030 refleja que la educación de calidad es tanto una meta en sí misma como un medio para lograr todos los otros ODS. Es por ello que se debe ofrecer  colaborativamente la posibilidad de exponer a los estudiantes problemas de mayor dimensión y complejidad , así como ponerlos en contacto con el llamado mundo real. Y así cumplir estos objetivos sostenibles.

Además, hacerlo en espacios no sólo de aula, sino abiertos, en la ciudad o naturaleza, fomenta la cohesión entre los pequeños y el desarrollo de su cerebro.

Algo tan simple como la exposición a la naturaleza puede ser una vía adicional para mejorar los resultados del aprendizaje.  Según un último estudio por la Universidad de Lund en Suecia los niños, que tenían educación física o asignaturas en espacios abiertos,  obtuvieron mejores resultados.  Así sabemos que  niños que son más activos, muestran mayor atención, tienen una velocidad de procesamiento cognitivo más rápida y obtienen mejores resultados en las pruebas académicas estandarizadas que los niños que son menos activos.

Luego en esa “fórmula de aprendizaje” que hablamos, la sostenibilidad y los espacios abiertos, son claves para la actividad y mejor bienestar.

 

Una nueva inversión educativa

 

Los Nobel Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer, se basaron en la educación y la atención médica, en escuelas de  comunidades pobres. Nos están mostrando sólo un indicio al camino para resolver la ecuación de una fórmula de futuro, en la que más que nunca, el aprendizaje es la clave.

Un camino que apuesta por la inversión en esta ecuación, con programas educativos basados en problemas reales y que atiendan a la diversidad, a las inteligencias múltiples y a las emociones.

Un modelo competente para la economía y tecnología, de aprendizaje cooperativo,  multicultural y multidisciplinario, de resolución de problemas, que promueva la creatividad, liderazgo, emprendimiento, emociones…

En definitiva,  la educación es la fórmula para la economía de este siglo, los nuevos modos de aprender, deben ser cooperativos, y el maestro como otros agentes, estar más unidos que nunca en ello.