LÍNEA DE INVESTIGACIÓN SHC SOBRE HÁBITOS

CAPÍTULO 1. hoja de ruta del futuro y cómo funcionan los hábitos en la infancia

Toda nuestra vida, en la medida en que tiene una forma definida, no es más que una masa de hábitos” – William James

 

La importancia de los hábitos en la infancia y en el aprendizaje siempre ha sido esencial para el buen desarrollo de las personas, pero en este momento, para esta nueva era, es clave, puesto que los niños, futuros Smart citizen, se van a ver obligados a vivir en un futuro, con todo tipo de cambios:  inteligencia artificial, nuevas enfermedades, cronicidad, insostenibilidad, cambio climático, desigualdades…donde se el aprendizaje de los hábitos, será la llave que permitirá a las sociedades ser sostenibles, o bien, las derivarán a ser poco resilientes.

Las aulas son, cada vez más un lugar, donde los hábitos saludables se deben cultivar y empiezan a florecer. Sin embargo, la responsabilidad de enseñar a los niños hábitos saludables no recae solo en los maestros, todos somos sus “jardineros”, que diseñarán el tipo de espacio, que será nuestro ecosistema, nuestra pervivencia y nosotros mismos: nuestra salud.

Una comunidad escolar saludable involucra a todos los socios y envía a los niños el mismo mensaje en el hogar, la escuela y la comunidad. Los niños que asisten a una escuela saludable pueden tomar decisiones informadas y saludables que afectan sus propias vidas y las vidas de sus familias.

Por ello, el aprendizaje del hábito hoy, puede abordar los grandes retos del mañana, , cuando se aprende de modo social, en entornos conectados de aprendizaje con modelos colaborativos, entre escuela, comunidad, tejido empresarial, entornos y espacios…( Smart Education for Smart ecosystems. U4SSC. U.Nations. Based on Smart Healthy Citizen Programme, 2019).

¿Por qué es tan importante el hábito en la infancia y en quiénes somos?

 

Los hábitos son acciones y comportamientos que realizamos inconscientemente, y son increíblemente difíciles de romper. Esto se debe a que cuando formamos y repetimos hábitos, la dopamina química se libera al cerebro , causando una sensación de placer y un hábito fortalecido. Es decir, los patrones de comportamiento están grabados en nuestras vías neuronales . La buena noticia es que, a través de la repetición, es posible formar y mantener nuevos hábitos y que con la educación es posible.

Más del 40 por ciento de las acciones que realiza cada día no son decisiones reales, sino hábitos. Por tanto nuestros alumnos y niños, serán lo que están diseñando hoy en sus hábitos (Human Blockchain, Research habits,  2018,Smart Schools 3.0).

La formación de hábitos es el proceso por el cual los nuevos comportamientos se vuelven automáticos. Alguien que instintivamente alcanza un cigarrillo después de despertarse tiene la costumbre. Pero también lo hace la persona que se siente inclinada a  colocarse unos deportivos y correr  tan pronto como llega a casa.

Estos comportamientos se convierten en una parte tan importante de quiénes somos que pueden ser difíciles de separar entre lo que es un comportamiento y cuál es nuestra identidad.

Importancia de los nuevos hábitos en ecosistema SXXI.

 

Comprender cómo funcionan los hábitos a través del ciclo de hábitos hace que sea más fácil controlarlos. Por ello cuando los sistemas educativos, sepan articular mejor los buenos hábitos y vincularlos a sus entornos, el aprendizaje será más efectivo y se diseñará para responder a retos reales del SXXI.

Con el avance de la tecnología a un ritmo exponencial, hay algunas nuevas habilidades clave que comunidades enteras necesitarán desarrollar .

El pensamiento crítico, la curiosidad y la creatividad no se adquieren de la noche a la mañana, especialmente para adultos, pero se pueden aprender, desarrollar. Incluso  según  Roman Krznaric, Ph.D, es posible desarrollar hábitos empáticos (Prejuicios de desafío:  Se puede entrenar el hábito empático aumentando en el colegio la conciencia de los prejuicios que nos rodean.  Escucha activa y apertura: Se trata de dejar de lado nuestros propios problemas y ser realmente abiertos y atentos, esto en los niños puede ser un adulto con buena afectividad.)

Los hábitos funcionan a través de lo que llamamos, el ciclo de hábitos:

  1. SEÑAL:una ubicación, una hora del día, ciertas personas, un estado emocional,
  2. Rutina:ver televisión, fumar un cigarrillo, comer chocolate, morderse las uñas
  3. Recompensa:Los químicos de placer liberados en el cerebro debido a la rutina. La motivación es el motor del hábito.

¿ Cómo inculcar los mejores hábitos?.

 

Los hábitos saludables ayudan a los niños a crecer felices y saludables, y contribuyen a prevenir futuros problemas de salud como diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, enfermedades cardíacas y cáncer. Y generar hábitos, como hacer ejercicio, hablar con otros, expresión artística o escuchar música, puede ser clave para algo tan importante, como prevenir el alcohol o consumo de sustancias.
Por estos motivos, nos centraremos en los 4 pilares de un estilo de vida saludable: una dieta equilibrada , ejercicio físico, salud digital y mediática para SXXI que estimule nuestra capacidad crítica. Con algunas pautas:

 

  1. Establece rutinas. Las rutinas ayudan a los niños a estructurar su vida. Las rutinas ayudan a los niños a cooperar al reducir el estrés y la ansiedad para todos. Este sentimiento aumenta su sentido de dominio y competencia
  2. Enseñamos a través del ejemplo. Inculcar hábitos saludables en nuestros niñosconducirá a mejoras a corto y largo plazo en su calidad de vida.
  3. Poco a poco. No es aconsejable introducir todos los cambios a la vez.
  4. Reglas básicas fuertes: Las normas en la sociedad, en las personas, las pautas, son importantes.  Ahora es el momento de hacer una rutina y un horario. Establecer horas fijas para el tiempo de juego, la tarea y el tiempo frente a la pantalla.
  5. Fomentar una dieta saludable. Los niños adoptan buenos hábitos si comienzan temprano. Si se educan en colegio y casa de la importancia de la nutrición, será más consciente de lo que come. Es un hábito que ayuda a cambiar el comportamiento para toda la vida.
  6. Actividades físicas. La actividad física es más que solo deporte.  En estos días, los niños pasan mucho tiempo en el interior frente a la televisión o jugando videojuegos. Los niños que no son lo suficientemente activos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

MOTIVACIÓN.

Reforzar los hábitos positivamente  sin crear ansiedad. Es importante recompensar. Esto mantiene el buen  comportamiento. Todas las personas necesitan buenos refuerzos. Esto es importante ya que el aula, trabajo, ámbito ciudadano… no nos detenemos en observar cómo están los demás, reforzar, animar, y dar sustento, cuando esto, es parte del motor de nuestro ser, y de que sigamos comportándonos en una u otra manera. Por tanto en el aula, se debe motivar con actividades rutinarias divertidas, tanto como en las demás esferas.

En definitiva, la hoja de ruta de esta era, será el modo en que enfoquemos el aprendizaje de los hábitos. Ello será  esencial para la persona, su salud, y para las comunidades del futuro. Por eso más que nunca la empatía, las habilidades críticas, las artes, el aprendizaje conectado, deben estar presentes en  la educación para nuevos hábitos.

Un buen hábito  puede conducir al crecimiento individual  y preservar nuestra salud.

Pero nuestros comportamientos influyen en otros más allá de lo que creemos, y una red de buenos hábitos, no sólo puede cambiar a las personas en sí mismas sino también a sus empresas, familias, sociedades e incluso al mundo.

El aprendizaje del cerebro: nuestra máquina del tiempo

 

Somos máquinas perfectamente diseñadas para aprender, pero dar la atención que merece a la educación, no sólo hará que seamos productivos, inteligentes, o hábiles, sino que posibilitará experiencias y pautas clave, para el futuro.

El valor evolutivo del cerebro hace que actúe en el presente para garantizar nuestra supervivencia en el futuro.

Los maestros como arquitectos  del cerebro, con un papel esencial, podemos ayudarnos  de tendencias que estimulen  una mejor pervivencia de los niños en el futuro ya que las experiencias tempranas de la vida afectarán sus respuestas a lo largo de la vida.

Por eso, el estudio del comportamiento y el cerebro es clave, en una generación que está cambiando estructuralmente. Algunas de estas cuestiones, se debaten estos días por todo el mundo en el marco del Proyecto Internacional Gira por la Infancia 2019, en el II Congreso Mundial sobre Infancia y Adolescencia. En este y otros foros de expertos, se trata de concienciar a todos los sectores socio-comunitarios acerca de la importancia de los estudios y  metodologías que atiendan al comportamiento del cerebro.

¿Por qué aprender en base a nuestro cerebro?.

Múltiples problemas nos presentan una necesidad de entender, cómo funciona nuestro cerebro, y esto es una clave fundamental, no para predecir, pero si para prevenir el futuro. Porque nos ayudará a hacer que se cumplan mejores expectativas.

Nos ayudará a entender la sociedad en que vivimos, y nos ayudará a escribir una hoja de ruta educativa. Quizá lo entendamos mejor, echando un vistazo a la problemática actual.

Y es que la educación afronta una sociedad con un horizonte lleno de incertidumbres como que las muertes y  lesiones por accidentes, representan alrededor de 6,8 millones de ingresos hospitalarios y sólo en España este año  fallecieron 1806 personas, pero el dato llega cuando sabemos que el 80 % de los accidentes están desencadenados por comportamientos humanos: podrían haberse evitado. Con políticas educativas de prevención que mejoren ciertas conductas y reacciones.

Realidades como un 33% de los niños con sobrepeso, desencadenarán en patologías cardiovasculares, cáncer, diabetes y  respiratoria crónicas. Que en la mayor parte pueden educarse y corregirse,  actuando sobre los principales factores de riesgo (alimentación, falta de actividad física, consumo de alcohol, tabaco…)

A esto se suma que el 40% de los niños muestran cuadros de ansiedad y estrés,  otra enfermedad de SXXI, el estrés parece interferir con la cognición, la atención y la memoria. Y que promueve la inflamación, que afecta negativamente la salud del corazón.

 

El  repunte del Bullying, agrava esta situación de stress, sufriendo las  víctimas, casi todos niños, un auténtico ciclón de estrés: ya que el cortisol que activa el estrés, mata las células nerviosas del hipocampo del cerebro y ataca el sistema inmunitario. Esto  a menudo causa depresión y ansiedad. Sino entendemos cómo funciona el cerebro, no podremos atajarlo con técnicas refinadas.

Por todo ello, es urgente no sólo la prevención con enfoques educativos nuevos que estimulen habilidades como la empatía, autonomía, aprendizaje emocional… sino un fuerte análisis de las consecuencias cerebrales que tenemos ante ciertas situaciones, y las causas.

En cambio, esto contrasta con la falta de inversión en la infancia: los recortes en el gasto público y un inadecuado nivel de inversión en la infancia, que  son algunas de las principales cuestiones que plantea como preocupantes el  Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas en sus  Observaciones Finales sobre los derechos de la infancia en España.

 

Aprendizaje de hábitos inteligentes.

El cerebro amplifica sus conexiones a través de la experiencia, los conocimientos y la escuela es fundamental. Por eso, los docentes deben saber qué es importante hacer para que ese cerebro amplifique esas conexiones y se haga maduro, estable y adaptado a su realidad.

Acción cerebral hasta los 12 años. Los primeros años de vida se gastan furiosamente en el crecimiento de las células cerebrales y en el desarrollo de conexiones, llamadas sinapsis, entre ellas, hasta alcanzar un pico en más de 100 mil millones de neuronas y 100 trillones de sinapsis en la infancia tardía.

Entonces un programa o actividades en clase basadas en la neurociencia que incluya ejercicios de hidratación, equilibrio, respiración, visión, audición y tacto favorecería los procesos atencionales y consecuentemente, los cognitivos. Ya que en esta primera etapa, los niños son curiosos y rápidos, por ello es fácil ser plásticos para aprender nuevas habilidades como los idiomas y la música.

Algunas recomendaciones pedagógicas.

La neurociencia está aportando conocimientos sobre esto y nuevas claves que los docentes pueden ayudarse a implementar en nuestras aulas.

Usar juegos y ayudar a los estudiantes a desarrollar empatía. La empatía es una herramienta efectiva para la prevención del acoso escolar y se apoya con indicaciones de reflexión SEL que ayudan a los estudiantes a apreciar las fortalezas, la individualidad y la humanidad de sus compañeros.

El autocontrol y menor ansiedad puede reducir los accidentes de tráfico, puede hacer que en situaciones clave seamos más seguros y tomemos mejores decisiones. Ayuda a los estudiantes a reducir la ansiedad.

Establecer rutinas saludables. “Tener una rutina es bueno para el desarrollo y la salud”, dice el Dr. Kerry Ressler, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard. La previsibilidad combate el estrés.

Enseñar a usar moderadamente la tecnología. Ya era bastante difícil para los adolescentes dormir las nueve horas recomendadas cada noche antes de la edad de Instagram y Snapchat. La falta de sueño puede conducir a la depresión y a un comportamiento más impulsivo.

Fomentar una alimentación sana en el colegio.

La investigación ha demostrado durante mucho tiempo que el nivel alto de azúcar en la sangre puede aumentar el riesgo de muchos problemas de salud, Alzheimer y otras demencias.

Hacer  ejercicio al aire libre o tener clases activas.  El ejercicio es una de las formas más importantes para mantener sano el cerebro. Se ha demostrado que crea nuevas neuronas en el hipocampo y aumentar sus reservas de vitamina D.

Organizarse. . Establecer tareas como esta ayuda a reducir la sensación de que el cerebro está siendo bombardeado. Usar habilidades blandas en los niños, ayudará a su etapa de madurez.

Como vemos, aprender todo esto, nos ayudará a proteger y desarrollar nuestro cerebro, ante momentos clave en nuestra vida. Ya que el hombre como un ser social, de costumbres, tomará decisiones, las repetirá, orientando nuestra vida según haya sido la educación.

Es por ello que en definitiva, nuestros cerebros son máquinas del tiempo, como lo son los relojes: nos dicen cuándo irnos a dormir, nos impulsan a ciertos comportamientos, repasan el pasado como ningún otro animal,  y actúan planificando el futuro para garantizar la supervivencia, en décimas de segundo.

Así que entender esto, y aprender en base a ello, no determinará todo lo que suceda, pero si condicionará gran parte de lo que suceda. En lo sucesivo, lo que sabemos sobre el desarrollo del cerebro debe reflejarse en las políticas de salud y educación para crear los entornos en los que se establezcan las trayectorias de desarrollo de los niños comprometidos, sanos y maduros ciudadanos del mañana